Nos agarró la hepatitis

"La cosa se complica"


Nota completa publicada por Genoveva Artcaute y Jorge Goyeneche en la revista Humor.
Familia numerosa viose afectada por enfermedad apestosa. Mermaron las existencias de pan francés y mermelada. Aumentó la secreción de bilis, por motivos diversos (el principal, la histeria). Los chicos quedaron bien. La madre está a punto de ser tratada por seis psiquiatras.

 

En una familia numerosa la organización lo es todo. “La Organización vence al tiempo”, como dice Pa, puteando porque a Ma, en un tan desesperado como inútil intento ordenador, se le escapaba, irremediablemente, el tiempo.

Pero hay siniestras ocasiones en que todo se va al diablo por más prusiano que se quiera ser (que nunca es mucho). Ejemplo: la huelga docente, que en el caso de esta familia involucró y enfrentó a todos. ¡Qué divertido! Padres-docentes contra hijos-alumnos que extrañaban a sus compañeritos. Hermanos-halcones (línea dura) contra hemanos-sarmientitos-pollerudos. Pa-docente furioso contra  docente-carnero-apostólico. Ma-ma contra Ma-profe. Y así hasta el hartazgo de treinta y siete días extra de vernos las caras.

Este relato se los debemos para la próxima huelga. Lo que ahora viene trata de otro siniestro caos que asoló nuestro hogar y nos rompió estrepitosamente la férrea, rigurosa e inquebrantable organización familiar.

 

ANTE CUALQUIER DUDA

Por supuesto que semejante calamidad lo toma a uno siempre por sorpresa. Todo empieza con uno de los chicos descompuesto. De inmediato se inicia el interrogatorio.

-¿Qué porquería (o “qué mierda” según el día, la hora o la sensación térmica) comiste?

-… (como está caído no contesta “lo que vos me diste”)

-¿Turrón?

-Negativo.

-¿Chocolate berreta?

-Negativo.

-¿Mantequilla de cacahuete?

-Negativo.

-¿Garrapiñada?

-Afirmativo, me convidó el forro de Hernán.

-¡Ahhh!

Pa apaga los reflectores, envía al reo a la cama y despliega su estrategia: dieta rigurosa. Té, té y más té. Después afloja: agua con limón y azúcar, bizcocho de enfermo y como intento de soborno calificado, un litro entero de “Arriba el 7” para él solo, criaturita ‘e Dio.

Pero el virus no se rinde. Después de varios días y sin que las velas prendidas a Socolinsky dieran resultado Ma grita “¡Eureka!” desde el baño. El niño contempla lo que ha hecho: pis de color oscuro, mientras los hermanitos asombrados imitan a Ma en ejercer ilegalmente el diagnóstico.

-¿Ves? ¡Es la garrapiñada!

-Ahora que la largaste te vas a curar…

-Lo que pasa es que se te había quedado trabada.

 

PIS OSCURO, AGUACERO SEGURO

A prepararse. El médico, diplomado y todo –realmente una garantía- decreta reposo absoluto. Dieta espartana.

En la puerta del colegio Pa se entera de que van apareciendo más casos, que el agua contaminada del tanque, que en el último picnic al Zoológico todos compartieron botellas y vasos, inclusive la jirafa y un tero, que siendo nuestros niños bastante garroneros hay que esperar…

Y, sí, todo llega. El milagro se va repitiendo…. Uno a uno van haciendo pis color garrapiñada, por extraña solidaridad fraternal.

La casa se convierte en un ghetto evitado por amigos y parientes (no todo es negativo), salvo excepcionales abuelas sin duda –o aparentemente- heroicas, que se niegan sin embargo a tomar mate con sus hijos. Al fin, una viejas cagonas.

El dormitorio de los chicos es el ghetto del ghetto. Allí sólo entra Ma, que ya está jugada, protegida por un vaho a lavandina que, paradójicamente, apesta. Lleva y trae todo lo que pueda mantenerlos quietos, entretenidos, de buen humor, insoportables y que además, sea apropiado para usar en la cama: libritos, revistitas, historietas. Un día se hartan. Porque aclaremos que la hepatitis benigna, del tipo A, postra al enfermo, todo lo más, una semanita; el resto de la recuperación,-30, 40 días- se siente lo más bien, demasiado bien, insufriblemente bien. ¡Carambajo!

Pa intercede, Ma afloja: les trae tijeritas, plasticola, papelitos de colores, engrudo, punzón. Pero también se hartan de los pegotes, y ahí llega la abuela con rollos de plastilina para todos. Concurso de figuritas: por supuesto ganan todos (para no deprimirlos).

Ma tuesta un kilogramo de pan y lo unta con un frasco de mermelada. A los quince días hace arcadas al pasar por la panadería. Esa es la merienda y el  desayuno ha sido similar. Pero se banca. Salvo cuando vienen del laboratorio a extraerles sangre. La hematóloga llega por el aire, montada en una escoba y al grito de “¡Cacle, cacle!” nos mira con asco y desenfunda agujas y frasquitos. Ma se deprime pero disimula y organiza una viril competencia: el que no llora, gana. Por supuesto  pierden los cuatro. Pa empata.

Pero el análisis de sangre tiene su lado bueno. Se puede organizar una lotería de enzimas cotejando los valores de las transaminasas y las sales biliares. Aquí es imposible que empaten, pero todos van en saludable declinación hacia cifras normales.

 

ÜLTIMOS DÍAS DE LOS VICTIMARIOS

A los veinticinco días de “reposo” pueden, según el tordo, sentarse en la cama. Efectivamente, lo hacen. Pero esta tolerancia da paso a excesos. Para eso querían la democracia. Los cuatro chicos están, para qué exagerar, en el dormitorio luciendo estruendosos pijamas y arribas de las camas. Los amiguitos del colegio que se van reintegrando a la vida normal vienen de visita. Ellos también están arriba de las camas, alternativamente, saltando de una a otra, intentando embocar la pelota de básquet en el aro pertinente, o tapando con las palmas el remate de vóley de nuestro equipo. Todo esto mientras mascan, propios y extraños, los ahora dos kilogramos de pan en tostadas enmermelando el planeta Tierra.

Pa, que ha venido cediendo terreno demagógicamente, se resiste a colocarles la red a los arquitos.

Ma, salvadora de la Patria, decide desviarles las energías hacia juegos más tranquilos, que, de paso, demanden menos combustible (tostadas). Fortalece su ataque con narraciones extraordinarias de recaídas fatales.

 

CARTÓN LLENO, ¡CHINGÜINA!

Ma arguye que tres partidas de ajedrez simultáneo seguidas –doce en total- es demasiado para sus neuronas. Martín no se resigna:

-¿Y si jugamos a la generala?

-Es demasiado también. Siempre pierdo.

Además se han perdido dos dados en las profundidades de los colchones.

-¿Al estanciero? Sugiere Luis

-No lo soporto

-¡Entonces que venga Pa! Clama la masa.

-¡Eso! –dice Ma- que venga Pa (jeje)

Pa está en el baño, precisamente, contemplando el inodoro; y como si tampoco soportara El Estanciero, pega un aullido terrible.

Y Pa viene, achuchado, corre un poco a los chicos, se acuesta entre bolitas de platilina, dados y palitos chinos y se queda ahí setenta y dos heroicos días de hepatitis B, que pueden resumirse así:

°Pérdida del concurso viril “a ver quién no llora cuando le sacan sangre”.

°Lectura de unos 150 libros.

°Repaso del curso intesivo de alemán que realizó cuando tenía veinte años.

°Pedido a Ma para que le haga al médico una pregunta.

°Relectura del canto XVIII de la Ilíada en griego y las Bucólicas en latín.

°Relevamiento y comentario crítico de la programación completa de TV y radio. Incluído “Mundo Panaderil”

°Rechazo absoluto de entretenimiento  a base de plasticola, plastilina y tijerita.

°Insistencia a Ma para que le pregunte al médico eso.

°Firma de autorizaciones para cobro de sueldos, boletas de extracción de cuenta de ahorros y de reconocimientos médicos, para uso de licencia.

°Sugerencias varias a Ma acerca de cómo preguntar eso delante de los chicos.

°Sollozo contenido cada vez que uno de sus hijos abandona el lecho para reintegrarse a sus respectivos programas dejándolo cada vez más solo.

°Pedido de plastilina para modelar. Acá Ma corre al médico, le hace la famosa pregunta y los últimos veinte días se pasan mucho mejor.

Y así estamos, matándonos de risa de todos los flojones que cayeron bajo la epidemia de gripe que dicen que anda por ahí. A nosotros ni nos tocó.

Y, claro, son las ventajas de una organización familiar que tiene todo previsto…

Presentaciones y Espectáculos

Teatro Independiente en las salas del Pasaje Dardo Rocha. Entrada gratuita

Jueves 25-21:30hs.Sala B. Vangelina Rimember y sus primas / Sábado 27 - 21:30hs. – Sala B. El éxodo, ficción patria

Domingo 28 - 16hs. - Sala B. Bicicletto / Domingo 28 - 20:30hs.- Sala B. El psicoanalista de Fierro

 

Ciclo de cine Nacional Espacio INCAA

De martes a domingo. A las 17.30hs se proyectará Cetáceos. A las 19.30hs La sangre del gallo.
Entrada $50. Pasaje Dardo Rocha - 50 e/ 6 y 7 - 1ºP. Cine Municipal Select- CineAr. Sala La Plata

Cine Select Móvil en el Museo Almafuerte

Todos los sábados los amantes del cine van a poder disfrutar de las mejores películas latinoamericanas en el museo Almafuerte, ubicado en avenida 66 Nº 530 entre 5 y 6. Entrada libre y gratuita.