"La muerte de la vaca" por Camila Sadi

"Textos 1" te acerca la historia de la semana


Hoy vino María. Flaca, acelerada. Vestida con cosas chicas que le quedaban grandes. Cada vez que viene busca resucitar la voz de la infancia.

Le sale y yo me río. Le digo nena. Inspiro y levanto la nariz, parece que se me respinga. Yo sé de qué me da aires eso. Dice que no, pero le gusta cuando le digo que es una araña. Le regalo ropa para que junte polvo en su placard, porque esta casa está tan limpia que ni siquiera ese gusto pueden darse mis abrigos. Por eso que viene acá a pasar mal el trapo, pero no gasto mí tiempo, a esta edad una paga lo que sea para que hagan las cosas sin joder.

Una viuda negra es. Peor. Lleva a su víctima al borde de la muerte y la cura para volverla a torturar. También lo hace de buena, calculo. Es que ama tan grande que entran también el resentimiento y el dolor. La envidia, por todo eso que no es y sospecha nunca será.

Espero no estar cuando se dé cuenta que espera, que permanece nomás. Me obliga a mentirle para justificar su admiración hacia mí y yo, yo no le creo que está sola.

Toma agua, y se abanica. Escribe. Se le cierran los ojos. “¿No se cansa?” me pregunta, yo señalo cuaderno con los ojos. “Estoy muy vieja para cansarme”. Respingo la nariz sin moverla, tomo aire, seguimos. De a ratos me duermo, ella mira.

Le gusta cómo comparo a la gente con insectos. A veces me mira con miedo, como si yo en cambio fuese persona. El bicho que no mata me asusta más, en general es el último que se muere, en general es el que más lastima. A mí me lastimaron muriendo, porque para todo fui siempre espectadora.

Hace unos días que María tiene olor a cigarro. No llora. No se le puede llamar risa a ese chillido. Euforia forzada es, como su inocencia. Ya no le da miedo decirme que odia, pero se cuida porque sabe que en cualquier momento me canso y no le pago más.

Me habla de un marino y de un médico. De una hija vengadora, de un italiano infractor, de un amante suicida. Me habla de todos porque de todos es víctima. Menos mía. Yo soy su fantasma o ella el mío. Más bien, soy el ego que una vez perdió.

Las dos vivimos en retrospectiva. Hablando de gente que nos llevó tan profundo en algún sentimiento que llegamos hasta el centro, en donde cada sentimiento es todos. Recordamos, decorando con humor un presente que no supimos valorar. Aunque ella cada vez le dedica más tiempo. Creo que se dio cuenta y está desesperada. Se dio cuenta de lo patético que es adorar a Dios si nos odia. Le dije que la prefería cuando era más gordita. Las arañas de patas finas son las más aburridas, solamente decoran alguna esquina. Los adornos no pueden ser felices.

Me sumerjo y aunque abro los ojos no veo nada. Es que con los años le echo cada vez más cloro al agua para que no se pudra.

Hace días que no viene así que llamé a la casa. Se piró, me dijeron. Era esperable. Estamos en contacto. Y en esta comunicación que no se toca me voy enterando. La reemplazo para no estar sola. La reemplazo para seguir. Ya no va a volver.

Me consumo como ese culo gordo y arrugado al que cada vez le faltaban más partes. Cada vez estoy más grande. Cada vez soy más como una nena. La verdad debe ser un árbol. Orientada, recortada, disfrazada y hasta vestida para que dé sombra donde más nos conviene, y nos olvidamos que las cosas son de por sí de una manera. De por sí y sin nosotros. Pero siempre que haya ojos para mirarlo, el árbol pierde.

¿Hace cuánto no salgo a la calle?

Como la verdad y como un árbol, mis raíces están en lugares tan oscuros y profundos que no pueden ser vistas sin arrancarlas. Marita, como el árbol, la verdad y como yo se la pasó transformando en oxígeno al veneno, pero no es como nosotros.

Adopto su voz porque siento en mi respiración que me vuelvo joven. Tan joven que apenas hablo. Como un recién nacido, con todas sus inconveniencias. Hasta que presiento que vuelve mi hora de ser feto. Y no digo adiós ni nada, pido nada más que estén seguros de que esté lejos cuando empiecen a nombrarme. Quiero ser otra durante mis homenajes.

Sobre la autora
Camila Sadi. Pocos datos me parecen esenciales para una descripción de mi persona, pero en este atisbo de biografía supongo que es importante decir que nací el 5 de abril de 1997 en la ciudad de La Plata y que desde entonces tengo una familia muy grande, terminé el colegio, adopté mascotas, asisto al taller de narrativa de Juan Bautista Duizeide y empecé una carrera. Escribo también. Lo que puedo. Lo que después de recorrer el cuerpo sale por las manos. Un poco de eso dejo en esta antología.

 

Presentaciones y Espectáculos

Teatro Ciego, una experiencia para ver con los otros sentidos

“Lo que ves cuando no ves” es la propuesta de Teatro Ciego que llega a nuestra ciudad para ofrecer el espectáculo “Un Viaje a Ciegas”, el 15 de junio a las 20.30 horas, en la Sala A del Centro Cultural Pasaje Dardo Rocha.  Entrada $350

Música antigua en el Museo Dardo Rocha

El próximo jueves 14,  a las 19hs., con entrada gratuita, se presentará un concierto de música de cámara del siglo XVII con obras de Giulio Caccini, Giacomo Carissimi, Girolamo Frescobaldi, Darío Castello, Marco Uccellini, Biagio Marini y Girolamo Kapsberger en el museo municipal ubicado en 50 Nº 933 entre 13 y 14.

Ciclo de cine Nacional Espacio INCAA

De martes a domingo. A las 17.30hs se proyectará Cetáceos. A las 19.30hs La sangre del gallo.
Entrada $30. Pasaje Dardo Rocha - 50 e/ 6 y 7 - 1ºP. Cine Municipal Select- CineAr. Sala La Plata

Cine Select Móvil en el Museo Almafuerte

Todos los sábados los amantes del cine van a poder disfrutar de las mejores películas latinoamericanas en el museo Almafuerte, ubicado en avenida 66 Nº 530 entre 5 y 6. Entrada libre y gratuita.